Libertad

Francia te cobra por irte sin haber vendido

800.000 euros en cripto y Francia te pasa la cuenta aunque no hayas vendido nada. La comisión de finanzas de la Asamblea Nacional aprobó el 8 de octubre una enmienda que mete los criptoactivos en el impuesto de salida, ese que grava las ganancias no realizadas cuando mudas tu residencia fiscal fuera del país.

La cuenta la firma el diputado comunista Nicolas Sansu junto a 16 colegas del grupo de izquierda Gauche démocrate et républicaine. Afecta a quien haya sido residente fiscal francés al menos seis de los últimos diez años y tenga una cartera familiar por encima de 800.000 euros, para salidas a partir del 1 de enero de 2027. Se grava la diferencia entre el valor de mercado el día que te vas y lo que te costó comprarlo. Si tu cartera cripto vale menos que cuando la compraste, esa pérdida no la compensas con ganancias de otros valores ni la arrastras al año siguiente. El Estado solo quiere la parte buena.

El detalle que nadie quiere contar es el telón de fondo. Francia pide prestado a diez años cerca del 5 por ciento, el nivel más alto desde 2002, con una deuda pública del 119 por ciento del PIB y un Gobierno buscando 54.000 millones de euros de ajuste para bajar el déficit al 5 por ciento en 2027. La misma comisión que aprobó el hachazo a los que se van tumbó después la parte de ingresos del presupuesto por 31 votos contra tres. Cuando no queda de dónde ordeñar, siempre queda el que se marcha.

La enmienda todavía tiene que volver al pleno, que debate desde el 13 de octubre y vota la parte de ingresos el 20. La señal, eso sí, ya está enviada: en Francia puedes acumular, puedes arriesgar y puedes perder, siempre que dejes tu tajada antes de cruzar la frontera. Moraleja: el impuesto de salida existe porque el de entrada ya no alcanza.