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Tesla entierra el tejado solar que prometió

Tres mil tejados en seis años. Eso es todo lo que Tesla consiguió colocar de su Solar Roof, el producto que Elon Musk presentó en 2016 como la revolución estética de la energía solar y que ahora desaparece sin ruido de su propia web. La página tesla.com/solarroof ya redirige a los paneles convencionales y el artilugio no aparece ni en el menú de Energía.

La promesa era fácil de vender. Tejas que parecen tejas desde la calle, transparentes desde arriba y con el 98% de la eficiencia de un panel normal. Musk hablaba de 1.000 instalaciones por semana. En 2022, el pico real según Wood Mackenzie fue de entre 21 y 32 tejados semanales. Nadie va a pedir perdón por la distancia entre esos dos números.

El precio hizo el resto. Un tejado de 3.947 pies cuadrados con 12,3 kW pasó de 54.966 dólares a entre 79.938 y 100.621 en apenas un año, según Electrek. En 2021 el propio Musk admitió “errores significativos” que dispararon el gasto y los retrasos. Traducido: el producto salía carísimo y encima tardaba.

Y hay una parte incómoda para los fans. Tesla compró SolarCity, la empresa de sus primos, por 2.600 millones de dólares poco después de aquel anuncio triunfal. El tejado solar nunca fue un negocio redondo, fue el argumento que justificó la compra. Seis años después el inventario se ha ido por el desagüe y los instaladores solo reciben paneles de toda la vida.

La lección no es que la energía solar no funcione. Es que un producto bonito, caro y mal ejecutado no se sostiene por mucho carisma que tenga detrás. Musk vendió el futuro y entregó 3.000 tejados. Lo demás fue marketing.