El ébola ya mató a 5.000 en el Congo
El brote de ébola en la República Democrática del Congo superó los 5.000 muertos, con 5.026 fallecidos de 10.351 contagios y una letalidad cercana al 50%. El virus se concentra en el este del país, en las provincias de Ituri y Kivu del Norte, que suman 9.782 casos confirmados y 4.792 muertos. Es ya el segundo brote más letal de la historia, solo por detrás de los 11.000 muertos del África Occidental entre 2014 y 2016.
Lo que lo hace distinto y más peligroso es la cepa. Se trata de la especie Bundibugyo, para la que no existe ningún tratamiento ni vacuna aprobados. El brote se declaró en mayo y desde entonces ha tocado ocho de las 26 provincias del país. La detección tardía, los conflictos armados y un sistema sanitario agotado hicieron el resto.
Hay un dato que explica casi todo: un tercio de las muertes registradas ocurrió fuera de los centros de tratamiento, antes de que al paciente le hicieran siquiera la prueba. Eso significa que el virus circula por comunidades donde nadie lo cuenta, y que la cifra oficial es probablemente un piso, no un techo. Ya hay casos anotados en otros países africanos, y la OMS habla de temor a una propagación continental.
Cada brote africano empieza con años de avisos ignorados y termina con un titular en Europa. La diferencia esta vez es que no hay vacuna de reserva para la cepa que está matando. Cuando la enfermedad aparece donde no hay carreteras ni médicos, la comunidad internacional recuerda de golpe que el mundo es redondo.

