Meta compra el juicio antes de empezar
Meta ha comprado el silencio antes de que el jurado abriera la boca. La dueña de Instagram y Facebook cerró un acuerdo con K.D.B., la joven de Misisipi que la demandó por engancharla a las pantallas hasta el punto de autolesionarse, y lo hizo a días de que arrancara el juicio en Los Ángeles. Términos del acuerdo: ninguno publicado. Cantidad pagada: no se sabe. Meta redacta sus propios titulares.
El caso era uno de los más vigilados contra las redes sociales, porque por primera vez se iba a discutir en un tribunal si el diseño de estas aplicaciones es una trampa deliberada para menores. K.D.B. contó que pasaba horas despierta haciendo scroll, que perdía el foco en clase y que se hacía daño con métodos que había visto en vídeos de las mismas plataformas. Meta ya había soltado dinero a TikTok y a YouTube, y ahora también a ella. Snap, la única que queda en pie, se prepara para enfrentarse al jurado.
Lo que incomoda no es el acuerdo, es el patrón. Cuando un juicio promete incomodar de verdad, estas empresas no van a juicio: pagan, firman una cláusula de confidencialidad y siguen como si nada. El sistema les sale barato precisamente porque nunca se ve el precio. Y mientras nadie sabe cuánto costó, todos saben exactamente por qué lo pagaron.
Snap intenta desmarcarse con el argumento de siempre: que su aplicación abre en una cámara y no en un muro de recomendaciones, y que las acusaciones tergiversan su funcionamiento. Puede ser. Pero el último caso que sí llegó a veredicto terminó con un jurado condenando a Meta y a YouTube a pagar seis millones de dólares. Seis millones. Para empresas que facturan miles de millones, eso no es una condena, es el precio de un mal día de publicidad.
La justicia, cuando llega, llega en forma de gasto deducible. El proceso que iba a exponer cómo están diseñadas las redes para enganchar a los niños se resolvió con un cheque discreto y un apretón de manos. Los abogados cobraron, la plataforma siguió igual, y el resto seguimos mirando la pantalla. Ese, y no otro, es el titular que nadie va a firmar.

