Criptomonedas

El yen digital no circula porque Tokio no deja

3.200 millones de yenes en circulación frente a 12.100 millones emitidos. JPYC, el principal stablecoin respaldado por yen, cerró su primer año con un cuarto de su objetivo y un CEO que ya no disimula: “Francamente, no creo que esté creciendo”.

Noritaka Okabe lo achaca al límite de un millón de yenes por operación que impone la normativa japonesa de transferencia de fondos tipo II. En mayo relajaron la regla para permitir un millón por solicitud en vez de por día, pero siguen bloqueando las operaciones repetidas rápidas. Resultado: una empresa de software que quería tener 1.000 millones en JPYC los está comprando en cuotas, como quien llena una piscina con un vaso.

El episodio de septiembre muestra lo que podría ser. Upbit listó el token, el precio se fue por encima de un yen y los operadores se lanzaron a acuñar para arbitrar. Circularon unos 35.000 millones de yenes en un solo día entre Upbit y Uniswap. Al día siguiente la circulación volvió a 3.000 millones y el negocio se quedó donde estaba.

Y ahí está el problema de fondo: JPYC se respalda con depósitos bancarios y deuda pública japonesa, y el emisor vive del interés de esas reservas. Cada yen que no circula es un yen que no renta. La paradoja es perfecta: el gobierno que quiere promover el yen digital es el mismo que le pone el techo a las transacciones.

Lo demás es marketing. AZ-COM Maruwa firmó en julio para pagar a 2.300 socios comerciales, SBJ Bank y LINE NEXT se sumaron este mes, y Okabe promete multiplicar por diez en el segundo año. Con socios así y una regla que impide usarlos, el segundo año pinta igual que el primero.

Japón lleva décadas demostrando que puede regular cualquier cosa hasta convertirla en un trámite. Ahora lo hizo con su propia moneda digital. Si el yen tokenizado no despega, que nadie culpe al mercado.