El pasaporte que compraste no te salva al morir
Cuarenta por ciento de herencia. Eso cobra el Reino Unido desde abril de 2025 a quien haya vivido diez de los últimos veinte años en el país, y lo sigue cobrando hasta diez años después de que se mude. El domicilio fiscal ya no importa. Ahora importa el calendario.
Italia hizo lo contrario con el precio: los ricos que trasladan su residencia fiscal pagan 300.000 euros al año, antes 200.000, y a cambio sus activos extranjeros llegan a los herederos sin impuesto italiano. Estados Unidos deja 15 millones libres a sus ciudadanos y 60.000 dólares a un extranjero que tenga acciones americanas. Las reglas se suman, no se eligen.
Ahí está el error de casi todo el mundo. La familia se pasa años comprando un segundo pasaporte para tener movilidad y descubre, cuando se muere el padre, que el país que le cobra es el que figuraba en el primer pasaporte. Alemania persigue a sus nacionales cinco años después de que se vayan. Países Bajos, diez. Japón, diez, con tipos de hasta el 55%. Grecia exige diez años fuera para dejar en paz los bienes muebles de sus ciudadanos.
Y luego está el heredero, ese gran olvidado. Francia y España pueden gravar a un hijo residente por una herencia de un padre que nunca pisó el país. El asesor Koen Lozie lo resume sin anestesia: la familia planifica alrededor del padre y se olvida de los hijos, así que un señor que vive con impuestos bajos en Dubái puede dejarle a su hijo en París una factura enorme.
El Caribe no cobra nada al morir, y por eso medio mundo compra allí. Malta tampoco, salvo un 5% si pasa inmueble maltés. Turquía es la excepción incómoda: su ley grava los bienes de los ciudadanos turcos en cualquier parte del mundo, así que el inversor que se naturaliza mete su patrimonio global en el saco.
La lección es fea y barata de aprender: el pasaporte se compra, la residencia se finge, pero la muerte no acepta sobornos. Si quiere que sus hijos hereden en paz, mire dónde vive de verdad, dónde viven ellos y dónde están los papeles. Lo demás es decoración.

