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Zelenski se sienta a la mesa con las manos llenas

Ucrania, Rusia y Estados Unidos se verán las caras en noviembre. Zelenski lo anunció el domingo en un mensaje en X, citando una entrevista en el programa ucraniano TSN Week. No está claro quién asistirá, pero el presidente dijo que su país está listo para conversaciones entre grupos técnicos. Tres bandos, una guerra y la sensación de que la cita llega por cansancio, no por acuerdo.

Zelenski puso una condición clara. No piensa sentarse con Putin “sin herramientas”, y esas herramientas son las sanciones y los activos congelados. Su frase fue directa: “las sanciones se impusieron por agresión, no para tener la oportunidad de charlar”. El mensaje va para Washington, que lleva meses buscando una foto de paz y no un acuerdo de verdad.

En el mismo mensaje confirmó algo más incómodo. El acceso de su ejército a los sistemas Starshield y al intercambio de inteligencia estadounidense está “completamente restaurado”, a velocidades de hasta 420 kilómetros por hora. Hace unas semanas ese acceso estaba cortado y ahora vuelve a funcionar. Depende de un interruptor ajeno, y eso dice más que cualquier discurso.

Lo que no avanza son los misiles para los sistemas Patriot, que según Zelenski van “muy despacio”. El patrón es conocido. La ayuda militar se convierte en moneda de cambio y se enciende o se apaga según convenga a la negociación. Mientras tanto, el que está en la trinchera sigue esperando.

Estados Unidos quiere bajar el telón, Europa quiere seguir pagando por inercia y Rusia quiere quedarse con lo que ya ocupó. En medio, un país que negocia con lo puesto porque lleva cuatro años viviendo de lo que le mandan.