Brasil elige entre dos apellidos
47 a 46. Datafolha publicó este viernes que Flávio Bolsonaro supera por un punto a Lula da Silva a dos días de la segunda vuelta brasileña, dentro del margen de error de dos puntos. En votos válidos, empate perfecto: 50 a 50.
El dato que importa no es el empate, es el cansancio. Flávio es rechazado por el 46% de los encuestados y Lula por el 45%. Solo un 6% no rechaza a ninguno de los dos y un 3% rechaza a ambos. Brasil no vota por entusiasmo, vota contra alguien, y la mitad del país va a perder de todos modos.
Los bloques se repiten como un mapa viejo. Lula arrasa en el Nordeste (65 a 30), entre quienes ganan hasta dos salarios mínimos (54 a 39) y entre votantes negros (57 a 37). Flávio domina entre evangélicos (69 a 26) y en el Sur (58 a 33). Dos países dentro de uno, cada uno convencido de que el otro es el problema.
Llama la atención que el 53% crea que Flávio ganará y solo el 39% piense lo mismo de Lula. Entre los lulistas, el 81% vota convencido y el 13% lo hace para frenar al rival. Entre los bolsonaristas, el 65% cree en su candidato y el 23% lo usa como ariete. Nadie sobra en esta fiesta, pero pocos llegan con ganas.
El debate de esta noche en O Globo será el último intento de pescar indecisos. El hijo del expresidente ganó la primera vuelta con 47% frente a 45% y sueña con sumar Brasil a la ola conservadora de la región. Lula, a los 81 años y buscando su cuarto mandato, necesita la remontada que en Brasil llaman virada. Dos apellidos, dos dinastías y un país partido por la mitad. La democracia más grande de América Latina vuelve a elegir entre el pasado y el pasado.

