Latam

Lula prefiere policías antes que soldados

Lula da Silva rechazó este lunes usar a las Fuerzas Armadas contra el crimen organizado, a seis días del balotaje contra Flávio Bolsonaro. En una entrevista con SBT, el presidente y candidato del PT dijo que los militares están para defender el territorio y el patrimonio, no para perseguir delincuentes. Para eso, argumentó, tiene que haber una policía especializada, y prometió duplicar el efectivo de los cuerpos federales.

La propuesta del otro lado es la contraria. Flávio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo del expresidente, promete declarar la guerra al narcoterrorismo y sumar a Brasil al Escudo de las Américas, el mecanismo regional que impulsa Trump y al que ya se apuntaron Argentina, Bolivia, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Paraguay, El Salvador y Honduras. Lula dice que esos gobiernos están subordinados a la bandera estadounidense.

Las encuestas dan un empate técnico y la inseguridad se comió la campaña. Flávio acusa a su rival de ser blando con las bandas, que han crecido sobre todo en el norte y el noreste. Lula responde con más Estado: un Ministerio de Seguridad si el Parlamento aprueba la enmienda que reparte competencias entre la Unión, los estados y los municipios, y 138 prisiones convertidas en cárceles de máxima seguridad.

Los dos prometen más aparato. Ninguno explica por qué el crimen organizado creció mientras el presupuesto de seguridad también crecía, ni por qué las cárceles brasileñas funcionan como oficinas de las facciones. Más policías, más ministerios y más presidios es la receta que lleva veinte años fallando, ahora con mejor marketing.

El domingo se decide quién administra ese fracaso. El elector brasileño tiene entre un tecnócrata que cree que el problema se arregla contratando gente y un heredero que cree que se arregla con camiones militares. Ninguno de los dos va a preguntarle al narco cómo montó su negocio. Y así llevamos décadas.