Goldman descubre lo que lleva cuatro años usando
Goldman Sachs, Wells Fargo y Morgan Stanley dedicaron parte de sus llamadas de resultados del tercer trimestre a la tokenización, y ninguno de los tres dio una sola cifra de ingresos. David Solomon, consejero delegado de Goldman, comparó el momento con el paso a la negociación electrónica hace casi cincuenta años y dijo que esto podría ampliar su negocio de trading en lugar de comérselo. “La actividad hasta ahora es pequeña y marginal”, añadió. Al menos fue honesto.
El detalle que Solomon omitió es que Goldman lleva desde 2022 con GS DAP, su propia plataforma de activos tokenizados, y ya ha tokenizado bonos, fondos monetarios e inmuebles. En julio participó en una prueba de medio día del servicio de tokenización de la DTCC, la entidad que mueve la fontanería de los mercados estadounidenses. No es que los bancos estén descubriendo la tecnología. Es que por fin han encontrado la manera de cobrarla sin que parezca cripto.
Wells Fargo va por otro camino. Su sistema de depósitos tokenizados ya está en producción y mueve pagos transfronterizos en dos minutos o menos, según su director financiero, Michael Santomassimo, que también admitió volumen pequeño. La jugada tiene lógica: el banco no tiene una gran red internacional de sucursales y con depósitos tokenizados puede pelear por ese negocio sin construirla. Morgan Stanley, por su parte, ve la tokenización como una máquina de generar necesidad de asesoría: si mover activos es más rápido y más fácil, el cliente necesitará a alguien que le diga qué hacer.
Fíjese en el patrón. Ninguno de los tres va a competir con bitcoin ni a ofrecerte custodia sin intermediarios. Van a tokenizar acciones, bonos y fondos, ponerles su comisión encima y llamarlo innovación. La tecnología que nació para quitarle al banco la potestad sobre el dinero termina siendo una capa más de intermediación con el mismo banco debajo, ahora con nombre en inglés y una presentación para inversores.
La tokenización real, la que permite mover valor sin pedir permiso a nadie, no necesita a Goldman. La otra, la que necesita a Goldman, es la que se va a comer el mercado. Y cuando eso pase, el que tenga sus activos en una billetera propia seguirá siendo el raro de la sala.

