Criptomonedas

El dólar digital se muda a 50 mercados nuevos

Circle, la empresa detrás del segundo mayor stablecoin del mundo, quiere meterse en medio centenar de mercados emergentes. Su consejero delegado, Jeremy Allaire, lo contó a Reuters el viernes: la demanda de dólares digitales crece en el sudeste asiático, América Latina y Oriente Medio, y su moneda USDC ya tiene unos 72.600 millones en circulación.

El negocio se entiende en una frase. La gente que vive con monedas que se desinflan prefiere guardar sus ahorros en algo que valga un dólar de verdad. USDC promete exactamente eso: paridad uno a uno con el billete estadounidense. Con ese producto, Circle controla alrededor de una cuarta parte del mercado de stablecoins. Tether, su rival, se lleva cerca del 60%.

Para entrar en esos países, Circle ya acordó comprar la firma singapurense Tazapay por 400 millones de dólares, lo que le da acceso a redes bancarias y de pago locales en más de cien mercados. También lanzó su propia cadena de bloques, Arc, y en julio obtuvo aprobación como banco fiduciario federal en Estados Unidos. Allaire dice que la regulación clara, con la ley GENIUS como ejemplo, le está abriendo las puertas.

Hay una ironía que conviene subrayar. Los mismos gobiernos que llevan años tratando las criptomonedas como un problema ahora compiten por regularlas y por cobrar su parte. Y los bancos que pasaron décadas peleando por mantener a todo el mundo fuera se encuentran con que la gente prefiere un dólar digital a una cuenta corriente con comisiones. Allaire lo dijo sin rodeos: la banca ya no es la que manda.

Que un tecnólogo privado le venda el dólar a países que no pueden emitirlo es el resumen perfecto de la época. El Estado imprimió la moneda, pero el que la reparte por el mundo ya es otro. Y cuando el dinero se mueve por encima de las fronteras del fisco, el que cobra impuestos empieza a quedarse sin clientes.