Tom Lee apuesta a la herencia de los jóvenes
Dos billones de dólares cambiarán de manos entre 2026 y 2028 y Tom Lee quiere que una parte acabe en cripto. El presidente de Bitmine y veterano de Wall Street apunta a estimaciones del IRS y de su propia firma, Fundstrat, para sostener que la herencia que reciben los jóvenes trae más apetito de riesgo y menos miedo a los activos digitales.
El argumento no es nuevo. Vlad Tenev, jefe de Robinhood, decía lo mismo hace un mes con una cifra aún más gorda: más de 100 billones pasarán de viejos a jóvenes en las próximas décadas. Que los herederos metan una parte en bitcoin y ether es una hipótesis razonable. Cuánto de ese dinero llega de verdad al mercado es otro asunto que nadie controla.
Mientras predica el futuro, Bitmine hace su trabajo de hormiga. La empresa compró otros 12.532 ETH la semana pasada, unos 32 millones de dólares, y ya acumula 6.028.946 tokens, casi 15.300 millones. Eso es el 4,9% del suministro total de ether, a 76.000 tokens de su meta del 5%. Al ritmo actual la alcanza en unas seis semanas y, según Lee, entonces deja de comprar.
Tiene gracia el detalle: el gran profeta de la demanda joven es, de momento, un solo comprador institucional que lleva desde junio de 2025 comprando todas las semanas. Cuando pare, el mercado se queda sin ese comprador. Ahí veremos si la herencia de los jóvenes llega a tiempo o si solo llegaba la chequera de Tom Lee. El dinero de los muertos tarda; el de los vivos se acaba.

