El 74% del mundo ya vive sin democracia
Seis mil millones de personas, el 74% de la humanidad, viven bajo regímenes autoritarios. Apenas 600 millones, un 7%, lo hacen en democracias liberales. El dato es del informe de V-Dem, que a finales de 2025 contó 92 autocracias frente a 87 democracias. Y el titular incómodo es que ya hay más gente en autocracias cerradas que en todas las democracias del planeta sumadas.
El diagnóstico que firma Daniel Zovatto en El Tiempo no habla de tanques en las calles. Habla de otra cosa. Los golpes militares clásicos quedaron atrás y en su lugar llegó una autocratización más limpia, la que se cocina con elecciones, con algoritmos y con inteligencia artificial reescribiendo el debate público a escala industrial.
Hay un ingrediente nuevo en la receta y no es local. Estados Unidos dejó de hacer de garante del orden liberal, y ese hueco no lo llena nadie. Durante décadas fue el árbitro de última instancia, y ahora mira para otro lado mientras sus propios aliados se deshacen por dentro. Cuando el guardia se va a casa, los que estaban en la fila se pelean.
La parte que casi nadie cuenta es que la máquina no es solo de fuera. Un presidente elegido democráticamente puede desmontar una democracia con más eficacia que cualquier general, porque lo hace con la ley en la mano y el voto en el bolsillo. Cambia jueces, compra medios, controla el relato y en cuatro años nadie reconoce la casa donde vivía. Todo legal, todo legitimado por las urnas.
Queda el consuelo de que muchas sociedades conservan defensas, instituciones y ciudadanos que frenan el avance. Pero un muro solo aguanta si le ponen ladrillos cada día. La democracia no se pierde de golpe. Se entrega a plazos, un poco cada elección, y siempre con la excusa de que era urgente salvar algo.
El 74% no es un accidente ni un castigo divino. Es el resultado de millones de personas que cambiaron libertad por seguridad, cada una por razones razonables, y descubrieron demasiado tarde que ya no tenían ninguna de las dos.

