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El jefe de Bugatti persigue al ladrón y le ofrece un aventón

A Mate Rimac, consejero delegado de Bugatti, le robaron el miércoles su Chiron desde el campus de la compañía cerca de Zagreb. El coche tiene un precio de partida de 2,4 millones de euros y alcanza los 420 kilómetros por hora, así que el susto no era menor. Lo que hizo después es lo que nadie se esperaba.

Rimac, también fundador del Grupo Rimac, se subió a un Porsche 911 y salió a perseguir al ladrón. Llamó a la policía y usó la telemetría del Chiron, el sistema de rastreo del propio coche, para seguirle la pista. Les avisó de que lo estaban conduciendo hacia Eslovenia. Los agentes acabaron encontrando y deteniendo al sospechoso en Austria gracias a las actualizaciones que el propio Rimac iba soltando en un chat de grupo.

Todo empezó con una confesión poco heroica. El directivo reconoció en un vídeo de Instagram que siempre dejaba las llaves dentro de los coches, incluidos el Chiron y el Nevera, porque se fiaba de que Croacia era un país seguro. “Lo hago desde hace años y nunca pasó nada, hasta que pasó”, dijo. Prometió no volver a hacerlo y aconsejó a los demás que no tienten a la suerte.

Lo mejor viene al final. El sospechoso, un croata de unos treinta y tantos, le contó que había ido a la empresa buscando trabajo y que se llevó el coche al ver las llaves puestas. Rimac, ya en la comisaría austriaca, quiso llevarlo de vuelta a casa con su familia, pero la policía no se lo permitió. El Chiron quedó dañado y lo van a reparar.

Hay que reconocerle al hombre el estilo. Le roban un coche de dos millones y medio, lo caza él mismo con el teléfono pegado a la oreja y encima intenta hacer de taxi con el ladrón. No hay manual de crisis que cubra esto. Otros directivos habrían llamado a sus abogados. Rimac prefirió el 911 y una buena historia para Instagram.