XRP tapa el agujero de los tokens restringidos
Los desarrolladores de XRP Ledger han cerrado cuatro agujeros por los que un token restringido podía acabar en manos de quien no tenía permiso. La idea de estos tokens es simple: el emisor decide quién puede tenerlos, algo habitual en stablecoins o fondos tokenizados que necesitan pasar antes por un control de identidad.
Las excepciones estaban en las llamadas trust lines, las conexiones que abre una cuenta para guardar tokens de otro. Había casos en los que la comprobación del permiso solo se activaba si el saldo era cero, así que una línea que ya tenía tokens podía seguir recibiendo más sin que nadie preguntara nada.
Los cuatro cambios van juntos en una actualización llamada fixCleanup3_5_0. Uno de ellos exige que los dos tokens de un fondo de liquidez cuenten con aprobación antes de poder entrar, y otro cubre las operaciones con NFT que ya se parchearon en agosto de 2025. La fundación insiste en que nadie se ha visto afectado y que los saldos sin permiso vienen de pagos hechos por el propio emisor.
No es un parche menor para el ecosistema. Todavía no está en el software principal y, cuando lo esté, necesitará el respaldo de más del 80% de los validadores de confianza durante dos semanas seguidas para activarse. Ese es el peor enemigo de las criptomonedas: no el hackeo, sino la lentitud de ponerse de acuerdo entre todos.
XRP vendió durante años la promesa de ser el riel para bancos y dinero regulado. Para eso necesita que el emisor mande de verdad sobre sus tokens, no que cualquiera entre por la puerta de atrás. La descentralización queda muy bonita en el folleto hasta que alguien descubre que las reglas tienen grietas.

