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Brasil busca el dinero extranjero de Bolsonaro

Flávio Bolsonaro perdió la elección, le cancelaron el pasaporte y aun así salió del país. El hijo del expresidente huyó a Estados Unidos esta semana tras caer ante Lula en el balotaje. La Justicia brasileña acumula varias causas contra él, y ahora el Tribunal Supremo abrió una más: una investigación sobre financiación extranjera ilegal de su campaña.

El caso no es menor. Un juez del Supremo ordenó a la Policía Federal indagar aportes de fuera del país a la campaña presidencial del senador, incluyendo presuntos vínculos con un grupo ligado al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance. Si se confirma dinero extranjero en una elección brasileña, el escándalo deja de ser doméstico y se vuelve diplomático.

A esto se suman los expedientes que ya lo tienen contra las cuerdas. La Policía investiga su relación con Willer Tomaz, un abogado acusado de lavar más de mil millones de dólares con un esquema de fraude, y con un banquero caído en desgracia por corrupción. El propio Flávio se defiende diciendo que jamás hizo negocios con Tomaz y que todo es persecución política.

La respuesta de Washington fue inmediata. El Departamento de Estado anunció que le dará visas a él y a su familia, algo que no encaja con el discurso de mano dura contra la corrupción que se vende desde la Casa Blanca. Quien sale escondido debe algo, dijo Lula. Es una frase barata, pero no se le puede negar puntería.

Al final, lo de siempre: un candidato que gritaba ley y orden termina buscando refugio donde le conviene, y los que le aplaudían desde Miami ahora le guardan la puerta. La derecha brasileña tiene un problema nuevo, y no es Lula. Es la costumbre de sus propios hombres de acomodarse en la salida cuando el juego se pone cuesta arriba.