Apple te deja cambiar la pila del AirTag
El AirTag aguanta más de un año con una pila de botón de un dólar, y eso debería bastar para quererlo. Apple diseñó el rastreador para que cualquiera gire la tapa metálica, saque la CR2032 agotada y ponga otra sin pasar por caja. Ni suscripción, ni taller, ni excusa. Cuando la pila se muere, el aparato no se muere contigo.
La letra pequeña, como siempre, está en tu cabeza y no en el manual. La batería viene puesta y, en teoría, dura doce meses. En la práctica depende de cuánto te obsesiones con el juguetito. Si abres la app Buscar cada media hora para ver dónde dejaste las llaves, si haces sonar el pitido por diversión o si usas la búsqueda de precisión del chip de banda ultra ancha como si fuera un videojuego, la pila se te va en meses. El rastreador no tiene interruptor de apagado porque su única función en la vida es delatarse todo el día.
Lo normal es usarlo de forma normal: en la maleta, en el llavero o en la mochila, y olvidarte. Ahí sí cumple el año y a veces algo más. Apple avisa en la app con un icono naranja cuando el asunto aprieta, y a partir de ahí recorta funciones para estirar lo que queda: se cae la búsqueda de precisión y deja de sonar. Si estás de viaje y sin repuesto, te toca rezar y no tocarlo.
Hay dos pecados que casi nadie te cuenta. El primero es meter una pila genérica barata, que aguanta menos y a veces viene con un recubrimiento amargo que el AirTag ni reconoce. Apple recomienda una Duracell. El segundo es el clima: el cacharro está pensado para moverse entre veinte grados bajo cero y sesenta, así que el maletero del coche en agosto no es su casa. Y si el AirTag que llevas en el coche se gasta antes que el del llavero, no es magia negra. Es que el coche no para de moverse y el trasto no para de cantar su posición.
Da que pensar, porque en un mundo donde casi todo viene sellado y con pegamento, este aparato de Apple es la excepción: una pila estándar, un tutorial de treinta segundos y cero dependencia. La próxima vez que te digan que algo no se puede reparar, acuérdate del AirTag. Sí se podía. Solo no querían.

