Latam

Brasil decide si se suma al giro

Brasil vota este domingo en segunda vuelta y, si las encuestas no fallan, Flávio Bolsonaro cerraría un giro a la derecha que ya cubre medio continente. El análisis de El Tiempo lo pone en contexto: desde el regreso de Trump a la Casa Blanca ganaron candidatos de derecha en Colombia, Chile, Honduras, Bolivia, Perú, Ecuador y Costa Rica. Brasil no sería un eslabón más, sería la joya de la corona por tamaño, economía y peso diplomático.

El cambio tiene una lógica que no depende del gusto de nadie. Durante años la política exterior brasileña se movió con autonomía, mantuvo el comercio con China y jugó fuerte en los BRICS y en los foros del sur global. Bolsonaro propone lo contrario: acercarse a Washington e incorporar al país al Escudo de las Américas, la iniciativa de seguridad de Trump. Cómodo para Washington, discutible para un país que exporta soja y minerales a quien pague mejor.

Atribuirle todo a Trump simplifica un proceso que tiene raíces propias. La inseguridad, la precariedad económica y el deterioro de los servicios públicos venían mucho antes, y en varios países la gente votó harta de sus propios gobiernos, no enamorada de la Casa Blanca. El estilo confrontacional del líder estadounidense se copia en la región, pero los electorados latinoamericanos votan contra lo que tenían en casa, no por una adhesión a un presidente extranjero.

El problema es que la influencia de Trump alcanza su punto más alto justo cuando su poder interno se desinfla. La encuesta del New York Times y Siena del 21 de octubre le da 36% de aprobación contra 59% de rechazo, con los demócratas once puntos arriba para la Cámara y el costo de vida y la guerra con Irán entre sus peores flancos. Un aliado que se desmorona es un mal socio a largo plazo, y el Escudo de las Américas difícilmente sobreviva a su salida de la Casa Blanca.

Tampoco desaparecen los límites económicos. China es el principal socio comercial de Brasil y ninguna afinidad política con Estados Unidos compensa los intereses de los exportadores. Si la nueva derecha no convierte la sintonía en seguridad, crecimiento y bienestar, el mismo descontento que la llevó arriba empujará el péndulo de vuelta. Los votos se ganan contra el gobierno anterior y se pierden contra uno mismo.