El Reino Unido descarta el visado de 5 millones
El Reino Unido descartó su visado de inversores de 5 millones de libras y lo anunció cinco días después de que Bloomberg contara justo lo contrario. El ministro de Economía, John Healey, no incluirá la nueva ruta en su primer presupuesto del 28 de octubre, según el Financial Times, y con eso entierra un plan que llevaba cuatro años circulando por despachos de varios gobiernos.
El país no tiene un visado de inversión propio desde que la ruta Tier 1 cerró a nuevos solicitantes en febrero de 2022. El sucesor llegó más lejos que ningún otro borrador: pasó por asesores de grandes patrimonios en mayo y por una reunión cerrada del Gabinete en junio. El dinero iría a fondos del British Business Bank, el banco estatal de desarrollo, que lo repartiría entre empresas británicas de innovación y en fase de crecimiento. A cambio, residencia y asentamiento cuando los 5 millones estuvieran dentro en un plazo de cinco años.
La idea murió por lo de siempre: recelos internos. En junio el Tesoro dudaba que la medida moviera el crecimiento y el Ministerio del Interior no estaba convencido, y un insider resumió que el plan “no va a ningún lado”. Encima perdió a sus padrinos políticos. Cuando Andy Burnham reemplazó a Keir Starmer como primer ministro el 20 de julio, nombró a Healey al frente de Economía y el mismo día sacó a Peter Kyle, el principal impulsor del visado, del Ministerio de Empresa.
El mensaje presupuestario de Healey apunta a otro sitio. Prometió dedicarlo a “emprendedores de carácter” y descartó subir el impuesto a las ganancias de capital, o sea, cuida a los ricos que ya están dentro y no corta ni una flor a los de fuera. Mientras el Reino Unido se lo piensa, Portugal, Grecia y media Europa siguen vendiendo su residencia con menos remilgos.
Hay quien sostiene que las rutas antiguas merecen una segunda oportunidad y que los fallos en el control del origen del dinero deberían servir para diseñar un programa mejor, no para enterrar la categoría entera. Puede ser. Pero un inversor compra previsibilidad, y un gobierno que cambia de idea cada cinco días no está vendiendo previsibilidad. Está vendiendo ruido.

