ChatGPT te esconde los chats con un PIN
ChatGPT ya deja poner un PIN de cuatro dígitos a las conversaciones que te dan vergüenza. La función se llama locked chats y OpenAI la está soltando estos días en cuentas gratuitas, Go, Plus y Pro. Los chats bloqueados desaparecen del historial, de las búsquedas y de los fijados, y se agrupan en un proyecto aparte.
Para abrirlos hay que teclear el PIN o poner la cara en Face ID. Suena a caja fuerte. No lo es. OpenAI lo dice sin rodeos en su página de soporte: esto no es cifrado de extremo a extremo, no cambia los ajustes de entrenamiento del modelo y no altera el tiempo que la empresa guarda tus conversaciones.
Traducido: el candado te protege del tipo que te pide el móvil para mirar una foto y de tu jefe leyendo por encima de tu hombro en el metro. No te protege de OpenAI, ni de una citación judicial, ni de la ley de tu país. La llave de verdad la sigue teniendo otro.
Hay un detalle que explica bastante bien la casa. Si olvidas el PIN y lo reinicias, se borran todos los chats bloqueados y los archivos que subiste a ese proyecto. Sin recuperación, sin soporte, sin nada. La propia compañía avisa de que no se puede deshacer. La privacidad de escaparate viene con botón de autodestrucción incluido.
Tampoco puedes bloquear las conversaciones de Codex, porque para eso hay otras reglas. Y el despliegue es gradual, así que si no ves la opción todavía, espera unos días. La paciencia, en este sector, también es una forma de consentimiento.
Un PIN no es privacidad. Es un cartel de no pasar en una habitación con la puerta abierta. Mientras el negocio siga siendo leer lo que escribes para entrenar máquinas, el candado protege al que vende la cerradura, no al que duerme dentro.

