Double Fine despidió a un tercio y vende a 5 dólares
Double Fine puso a un tercio de su plantilla en la calle hace un par de meses, después de soltarse de Xbox. Su primer juego como estudio independiente se llama Thank You Bus Driver, cuesta cinco dólares y salió esta semana para Steam, Epic, GOG e itch.io. Un tercio fuera y el estreno a precio de café: así funciona hoy la industria que presume de récords.
El juego es un Crazy Taxi con autobús, donde el conductor acumula normas absurdas: que el pasajero no se duerma, que no se corte las uñas en pleno trayecto. Si se porta mal, un bofetón o directo a la acera. Es un experimento de Double Fine Action Labs, el sello para proyectos pequeños que el estudio abrió después de quedarse sin el respaldo de una multinacional. Cuando te quitan la chequera grande, vendes lo que tienes y a como puedas.
La semana dejó más ejemplos. Valor Mortis, de One More Level, llega a cuarenta dólares con un Soulslike en primera persona y Vincent Cassel haciendo de Napoleón corrompido. Ratatan, el sucesor espiritual de Patapon, sale a treinta y cinco. Colorbound, un plataformas chileno sobre un niño que reúne la banda de su abuelo muerto, se vende por quince con descuento. Cada estudio pone su precio y reza para que alguien lo pague antes de fin de mes.
Y en medio de todo eso, Acclaim, la vieja editora de los noventa que quebró y resucitó, ahora publica indies. Su estreno es Pixel Washer, una hidrolimpiadora atada a un cerdito. El tráiler lo narra Tim Kitzrow, la voz de NBA Jam. De la quiebra al cerdito a presión en veinte años, sin que nadie por el camino haya aprendido gran cosa.
La moraleja es simple. Los estudios grandes despiden, los pequeños venden barato, y las ferias anuncian cincuenta títulos por evento para que parezca que algo se mueve. Al jugador le queda lo de siempre: pagar menos y no creerse las promesas.

