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Operan al Papa Leo XIV de un nódulo pulmonar

El Papa Leo XIV fue operado este martes de un pequeño nódulo en el pulmón, en el hospital Gemelli de Roma, y según el Vaticano la intervención se completó con éxito y dentro del plazo previsto. El pontífice tiene 71 años y llevaba 17 meses en el cargo. Es la primera vez que su salud le juega una mala pasada en serio.

El anuncio llegó unas siete horas después del ingreso. El comunicado informó de lo mínimo: que salió bien, que salió como estaba planeado. Nada más. Tres líneas para una noticia que mueve a mil millones de personas. Esa forma de informar no es casual. Cuanto menos se cuenta, menos margen queda para especular y menos se habla de lo obvio, que es un hombre de 71 años con un tumor pulmonar.

El Papa había contado el domingo que el nódulo se detectó temprano, en una revisión reciente, y por eso lo operaban ya. Un tumor detectado a tiempo sigue siendo un tumor. La diferencia entre un susto y una tragedia suele depender de un chequeo que alguien decidió hacerse sin que nadie se lo pidiera. Al menos eso es un dato a favor del sistema cuando funciona.

Leo canceló todos sus eventos públicos y guarda reposo. La Iglesia llevaba 17 meses de pontificado sin sobresaltos médicos y ahora tiene un paciente de 71 años al mando de una institución de dos mil años. La institución sobrevive a los papas. El papa, no. Solo lo reemplaza.

La moraleja: incluso el hombre que habla en nombre de la eternidad necesita que le detecten las cosas temprano. Y lección aparte para los demás, el chequeo que te salva no es el que pides cuando duele, es el que haces cuando no duele nada.