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Babi Cardoso murió y nadie está preso

La policía de Río Grande del Sur concluyó que Gabriela Evaldt Cardoso, la influencer de 23 años conocida como Babi, fue asesinada a tiros el mismo día que desapareció. Fue el 6 de septiembre, cuando salió de Torres hacia Tramandaí manejando el auto de su madre. Un mes después, el cuerpo sigue sin aparecer y no hay un solo detenido.

Los hechos son simples y brutales. Babi trabajaba como conductora de aplicación y tenía casi 38.000 seguidores en Instagram. Su último contacto fue con una amiga a las 23, y una hora antes le había dicho a su madre que estaba bien y que volvía a casa. El auto blanco apareció diez días más tarde en el garaje de una casa abandonada, sin placas y sin los adhesivos, después de un dato anónimo.

Dentro del vehículo encontraron su celular y una uña que ahora analizan por ADN. En una de las zonas rastreadas aparecieron proyectiles de munición, todavía sin confirmar si son los del crimen. El comisario a cargo dice que tienen la convicción técnica de que fue ejecutada por disparos, que ya conocen el móvil, pero que no lo van a revelar para no entorpecer la investigación.

Traducción para el ciudadano común: un mes, cero detenidos y un secreto oficial. En Brasil esto dejó de ser noticia hace rato y pasó a ser rutina. El país registra decenas de miles de homicidios al año y la mayoría de esos casos mueren donde nacen, en una comisaría con la luz de emergencia encendida y un expediente que nadie abre.

Lo que le pasó a Babi Cardoso es terrible. Lo que viene después es peor, porque la familia no solo perdió a una hija. También heredó la certeza de que el aparato que debía encontrar a los culpables se mueve con la misma lentitud con la que archiva todo lo demás.