Libertad

Argentina vende pasaportes por 350.000 dólares

Argentina empezará a vender pasaportes por 350.000 dólares, la primera economía del G20 que pone la ciudadanía en el escaparate. El que no quiera donar ese dinero al Tesoro puede comprar un bono del Estado por 800.000 dólares. Es una oferta para ricos, en un país que hace apenas dos años convivía con una inflación de tres dígitos.

El pasaporte argentino abre más de 160 países sin visa y mete a su dueño en el Mercosur, algo que ningún paraíso caribeño puede igualar. Por 350.000 dólares compras ciudadanía de un país grande, con energía, litio, comida y una capital que a los estadounidenses les encanta. Los que venden pasaportes por 250.000 en una isla ya están mirando de reojo.

Lo interesante no es el precio, es quién compra y por qué. Los propios consultores del sector admiten que tres cuartos de su clientela son estadounidenses con dinero que buscan un plan B. No quieren sol y playa: quieren una puerta de salida por si el país que les tocó se les viene encima.

Y ahí está lo que ningún político quiere decir en voz alta. Si los ricos de la potencia más grande del planeta pagan cientos de miles de dólares por una segunda ciudadanía, no es porque les sobre el dinero. Es porque no confían en los que gobiernan la suya. Un pasaporte argentino vendido en Miami es, en el fondo, una encuesta sobre la clase dirigente occidental, y el resultado no la deja bien parada.

Que salir, mudarse y vivir donde te dé la gana sea un privilegio de millonarios es el verdadero escándalo. La libertad de irse no debería venderse como un producto de lujo, porque entonces los que se quedan son los que no pueden pagarla.