Waymo y Toyota prueban el robotaxi en Japón
Waymo y Toyota empiezan a probar sus robotaxis en Japón en 2027, con la fábrica de Takaoka, en Toyota City, como punto de partida. La flota será de bZ4X eléctricos y saldrá a la calle equipada con el hardware de conducción autónoma de Waymo, montado en la misma planta donde se ensamblan los coches. Después de Japón, las dos empresas quieren llevar los mismos vehículos al Reino Unido y a otros mercados con el volante a la derecha.
El anuncio llega después del acuerdo preliminar que firmaron en abril de 2025 y de las pruebas que Waymo ya hace en Tokio con sus Jaguar I-PACE, conducidos por chóferes de la empresa local Nihon Kotsu para alimentar el software con calles japonesas de verdad. El año que viene Waymo abrirá un servicio de transporte sin conductor en la capital, y todavía no ha dicho cuándo meterá los bZ4X en la flota comercial. Primero prueban, luego cobran, y mientras tanto el regulador mira para otro lado.
Las dos compañías hablan de acelerar el despliegue global de vehículos autónomos de nivel 4 validados en seguridad. Suena muy serio, y en parte lo es, porque aquí sí hay algo que funciona: un coche que no se cansa, no discute por la tarifa y no pide aumento a fin de mes. Lo que no dicen es cuántos taxistas de Tokio, de Londres o de cualquier ciudad con volante a la derecha van a sobrar cuando el sistema esté afinado.
Los políticos occidentales llevan años mareando la perdiz con comités, auditorías y reglamentos que llegan tarde a todo. Japón, en cambio, presta sus calles y deja que las empresas compitan. No es casualidad que la tecnología se pruebe donde estorban menos las ocurrencias burocráticas.
El futuro no lo decide un funcionario con un expediente encima de la mesa, lo decide quien pone el coche en la calle. Y quien no se suba al cambio se quedará esperando un taxi que ya no existe.

