Criptomonedas

Bitcoin ya no esconde sus fallos a la IA

Bitcoin Core cambió su política de seguridad para dejar de guardar durante meses los fallos que una inteligencia artificial puede encontrar con un simple prompt. Los mantenedores fusionaron el cambio el jueves y la lógica vieja, con embargos de hasta un año, queda enterrada.

Antes cada vulnerabilidad se clasificaba por gravedad y se publicaba a plazos. Los fallos graves esperaban hasta dos semanas después de que la última versión afectada dejara de tener soporte. La idea era dar tiempo a los nodos a actualizarse antes de contarle al mundo dónde estaba el agujero.

Ese razonamiento funcionaba cuando encontrar un error requería años de oficio. Antoine Poinsot, el desarrollador de Chaincode Labs que escribió la propuesta, lo dice sin adornos: los modelos de lenguaje han bajado el listón para descubrir ciertos tipos de fallos y detectar parches disimulados. Ya no hace falta un experto, basta con preguntar.

Con la política nueva, un fallo marcado como fácil de encontrar se parchea en todas las versiones soportadas cuanto antes y se acompaña de un aviso con detalles. El precio es que las correcciones tendrán menos tiempo de prueba antes de llegar a los usuarios, algo que el propio Poinsot reconoce. Otros desarrolladores, como Antoine Riard, querían conservar la opción de publicar parches sin aviso.

El contexto explica la prisa. Una revisión de 390 proyectos de bitcoin encontró 4.962 fallos potenciales, 85 de ellos críticos. El código que llevaba una década vendiéndose como inexpugnable resulta que estaba lleno de puertas y que ahora cualquiera con un chatbot puede señalar los pomos. Mejor un parche rápido que un secreto a voces.