Latam

Una camarera hace lo que no hace el Estado

Un hombre robó el bote de propinas de una cafetería de Buenos Aires y la empleada salió a la calle con un cuchillo de cocina a recuperar el dinero. El episodio ocurrió el martes 20 de octubre en un local de la calle Amenábar, en el barrio de Saavedra, y las cámaras de seguridad lo grabaron todo.

El ladrón había aprovechado que el mostrador estaba solo para meter la mano en el frasco y llevarse lo que los empleados habían juntado. Se marchó empujando un coche de bebé en el que llevaba sus cosas, que ya es una imagen del país entero en una sola escena.

La empleada, identificada como Acevedo, no llamó a nadie ni esperó a que llegara un patrullero. Agarró un cuchillo, lo alcanzó en la puerta y le exigió el dinero dos veces: “Dame la propina que sacaste”, “¿está todo?”. El hombre devolvió el efectivo.

Hasta aquí, una historia de supervivencia más. Lo raro vino después. Antes de dejarlo ir, la mujer le dijo “ven, te voy a dar de comer igual”. Recuperó lo suyo con un cuchillo y después le dio comida al que se lo había robado.

Hay quien verá aquí un gesto noble y hay quien verá una sociedad que ya no espera nada de sus instituciones. Las dos lecturas caben. Una camarera tuvo que hacer de policía y de comedor social en la misma puerta, en menos de dos minutos, porque a nadie más le tocaba.