El mando de 60 dólares que deja caro a Nintendo
Sesenta dólares por un mando que hace lo mismo que el de Nintendo y encima viene con estuche. GuliKit puso a la venta el TT Pro, la versión flaca de su TT Max, y la cuenta sale rápido: 90 dólares pide Nintendo por el Pro Controller oficial, 60 pide esta gente por uno que funciona en Switch 2, Switch, PC, Android y iOS. Treinta dólares de diferencia por un aparato que además puedes tirar en la mochila sin miedo.
El chasis es grande y pesado, con la misma sensación de solidez que el modelo tope de la casa. Los sticks TMR no derivan, tienen tensión ajustable y un deslizamiento suave que se agradece en partidas largas. Los gatillos se cambian con una palanca física entre modo Hall effect y microswitch, así que cada uno elige si quiere un recorrido sedoso o un clic seco.
La caja trae de todo: estuche rígido a medida, cable de carga, adaptador USB inalámbrico, herramienta para regular los sticks, cruceta alternativa y cuatro paletas traseras metálicas. Las paletas vienen desmontadas, detalle que Engadget marca como pega y que en realidad es una bendición para quien no las quiere. Instalarlas lleva dos minutos y un destornillador.
Lo que no convence es el ruido. Los tres modos de vibración, incluidas las variantes de motor rotatorio y levitación magnética, suenan a algo raspando dentro del mango. También se echa de menos el cambio rápido de disposición de botones que sí tiene el TT Max, y la función para despertar la consola desde el mando es un misterio que ni el propio revisor logró activar siguiendo tutoriales al pie de la letra.
La batería aguanta hasta 26 horas con las luces apagadas y carga por USB-C. Con RGB encendido y vibración al máximo no hubo sustos en las pruebas. Al final, el TT Pro es la prueba de que el sobreprecio de las marcas grandes se paga en la caja, no en la calidad. Nintendo cobra por el logo; GuliKit cobra por el plástico.

