La niebla se tragó a un profesor en Tucumán
Nueve días buscando a Raúl Moyano y ni rastro. El docente jubilado de 59 años salió a caminar solo por el cerro Ñuñorco Grande, en Tucumán, el 12 de octubre, y no volvió. Su última palabra por WhatsApp fue una sola: “Bajo”.
La montaña no perdona, pero hay un detalle que cambió la búsqueda. Una antena en Los Sarmientos registró señal de su celular 48 horas después de la desaparición, algo técnicamente raro si el teléfono estuviera apagado o destruido. Con ese dato, los equipos movieron el rastreo hacia el sur y el sudeste del cerro, camino a la Ruta Provincial 307 y la Quebrada de los Sosa.
La hipótesis principal es simple: se desorientó con la niebla. Moyano le contó a su pareja esa tarde que “el camino estaba cerrado” por la neblina. Ella le preguntó qué hacía allí y él respondió “Bajo” a las 17:20. Nunca llegó. Los rescatistas creen que pudo quedar aislado en una saliente rocosa, sin poder avanzar ni volver.
La familia insiste en que no era un improvisado. “Es muy mental y muy cuidadoso. No es que agarra agua y se va”, dijo su compañera, Liliana Tunkiewiez. Ese detalle es el que más incomoda: si alguien que prepara cada salida con esmero desaparece así, cualquiera puede desaparecer. Hay helicóptero provincial, cuatro drones con cámaras térmicas, perros rastreadores y un campamento en la parte alta del cerro. La lluvia y la niebla siguen poniendo palos en las ruedas.
Un profesor jubilado que viajó a ver a su hermano y terminó siendo un punto en una montaña que no devuelve nada. La naturaleza no distingue entre el precavido y el imprudente. A veces solo cobra la cuenta.

