Andorra y San Marino entran al club sin regalar impuestos
Andorra y San Marino firmaron el 19 de octubre en Bruselas sendos acuerdos de asociación con la Unión Europea y entran al mercado único sin ser miembros ni meterse en Schengen. Los dos microestados se guardan lo único que les importa de verdad, que es su régimen fiscal. Andorra sigue cobrando hasta un 10% de renta personal, con los primeros 24.000 euros exentos, y no aplica impuesto a la riqueza ni a las herencias. San Marino mantiene su 7% sobre la renta extranjera para residentes atípicos, con un piso de 10.000 euros al año.
El reparto tiene su gracia. Los ciudadanos andorranos y sanmarinenses podrán vivir, trabajar y estudiar en cualquier país de la UE como si fueran europeos de toda la vida. A cambio, Bruselas apenas obtiene cuotas anuales muy conservadoras para que sus propios ciudadanos se muden a esos paraísos. Andorra proyectó unas 20 o 30 residencias pasivas al año. San Marino deja crecer un 3% anual su población de trabajadores europeos, unos 100 permisos. El club te deja entrar, pero te cuenta las sillas.
Mónaco, que negociaba en la misma mesa desde 2015, se levantó en 2023 por el asunto de la libre circulación. Ahí está la diferencia entre querer un mercado y querer la puerta abierta de par en par. Los microestados no compraron el paquete ideológico completo, compraron la parte que les conviene y dejaron el resto en el estante.
Nada de esto está en vigor todavía. Hace falta el visto bueno del Parlamento Europeo, la ratificación de cada Estado miembro y, en el caso andorrano, el acuerdo de los copríncipes y un referéndum consultivo que podría caer en enero. San Marino arrastra además el bloqueo de Bulgaria, enredado en 15 millones de euros de una empresa de ese país que quedaron congelados por una investigación de blanqueo.
La lección para el contribuyente de a pie es que la soberanía fiscal no se regala, se negocia con la sartén por el mango. Andorra y San Marino tenían algo que Bruselas quería y no soltaron lo que no querían entregar. Si tu país te sube los impuestos y encima te pide que aplaudas, el problema no es Bruselas. Son los que te representan y firman en tu nombre.

