Wall Street no espera al Congreso para regular
El Senado dejó caer la CLARITY Act el 15 de septiembre y Estados Unidos se quedó otra vez sin un marco federal para los activos digitales. Dos días después, la SEC publicó una “exención de innovación” que permite a ciertas plataformas operar acciones tokenizadas. Es una excepción, no una ley, y puede retirarse tan rápido como se firmó. Las empresas grandes ya dejaron de esperar.
Lo que pasa mientras el Congreso duerme es simple: las firmas financieras están armando su propia infraestructura de cumplimiento. Adam Schumann, vicepresidente legal de OKX, lo explicó sin diplomacia. Una empresa responde a leyes federales, agencias federales, leyes estatales y reguladores estatales, y ninguno avanza al mismo ritmo. Quieres una norma única y terminas con un mosaico.
Ese mosaico tiene costo. Aravind Raju, director financiero de Uphold, admite que el cumplimiento es hoy uno de los departamentos más grandes de la empresa, porque construye soluciones distintas para cada estado. Cuando las reglas se alineen, dice, esa gente se puede reconvertir. Mientras tanto, el cliente paga la diferencia.
Lo curioso es lo que hizo el sector con la fragmentación. En vez de compartir infraestructura, muchas instituciones lanzaron redes privadas y cerradas para activos tokenizados, monedas estables y libros de valores. El resultado, según Lewis Tuff, CEO de Twilight, es que cada firma termina reconstruyendo las mismas conexiones desde cero. Nadie quiere hablar con nadie.
También cambió dónde vive el riesgo. Antes una misma empresa custodiaba, operaba y liquidaba. Ahora los custodios tradicionales guardan los activos y las plataformas que ejecutan operaciones están cada vez más separadas de las que los protegen. Ninguna entidad concentra todas las funciones, y eso reduce el punto único de falla sin que lo pida ningún regulador.
Nada de esto necesitó al Congreso. Y ese es el punto. Sin ley, la industria se fue acomodando hacia lo que cualquier legislación futura tendría difícil de ignorar: contrapartes verificadas, una línea clara entre operar y custodiar, y controles que corren con cada transacción en lugar de una auditoría anual.
Raju dejó una predicción: en tres años, dice, “probablemente dejemos de usar la palabra cripto” porque los bonos del Tesoro y los fondos tokenizados serán rutina. Puede ser. Lo que ya es seguro es que el mercado resolvió el problema antes que los políticos, y gratis. Si te preguntas para qué sirve el Congreso, la respuesta está en este mismo texto: para nada.

