El SUV eléctrico que no te arruina
44.900 dólares la versión básica y 57.990 la que ya se puede comprar. Rivian acaba de poner en la calle su tercer coche eléctrico y por fin uno que no exige hipotecar la casa. El R1S, su hermano grande, arranca por encima de los 80.000 dólares con tres filas de asientos, un tamaño que sobra y un precio que espanta. El R2 recorta el cuerpo, recorta la factura y se queda con casi todo lo bueno.
Engadget le dio un 9 sobre 10 y lo llamó el SUV eléctrico de la medida justa. La versión tope lleva dos motores, 656 caballos, 530 kilómetros de autonomía y pasa de cero a cien en 3,6 segundos. La intermedia baja a 450 caballos por 53.990 dólares. La básica, un solo motor trasero con 350 caballos y 440 kilómetros, no llega hasta la primavera de 2027.
Lo interesante no es la ficha técnica. Es que Rivian se atrevió a construir su propio sistema de infoentretenimiento en vez de rendirse a Android Auto y CarPlay como hace medio sector. Y funciona. Si el software es tuyo, no pagas peaje a Google ni a Apple cada vez que el conductor enciende el coche.
Hay detalles de ingeniería que dan envidia. El maletero delantero tiene desagüe para usarlo de nevera. Hay un mando de linterna escondido en la puerta del conductor. Los faros matriciales ajustan el haz solos y cada asiento trasero trae su puerto USB-C. Nada de esto es revolucionario, pero todo junto demuestra que se puede hacer un coche cuidado sin cobrar 90.000 euros por el logo.
Los peros son menores. El asistente de voz de Rivian todavía no está. La conducción sin manos en calles normales necesita más trabajo. Y el precio de entrada real, el que promete 44.900 dólares, se hace esperar casi un año.
Aun así, la lección es simple. Un coche eléctrico familiar no tiene que costar como un piso ni venir pelado de equipamiento. La única razón por la que durante años pagamos de más es que los fabricantes sabían que tragaríamos. Rivian acaba de demostrar que no hacía falta.

