Latam

Keiko va de turismo a la cárcel de Bukele

Keiko Fujimori recorrió el jueves el Cecot salvadoreño, la cárcel de máxima seguridad con capacidad para 40.000 reclusos. La presidenta peruana aceptó la invitación de Nayib Bukele y pasó por el área de control e inspección y por la sala de armería. No entró a los pasillos donde viven los cabecillas de la Mara Salvatrucha y del Barrio 18.

El ministro de Justicia salvadoreño le entregó un documento con el proyecto de seguridad pública, modelo Bukele. Fujimori fue con sus ministros de Interior y de Justicia, y se reunió con el titular de Defensa y con el director de la prisión, a más de 70 kilómetros de San Salvador. Un tour guiado para importar el paquete completo.

El modelo ya se copia en la región. Costa Rica inauguró su propia megacárcel para más de 5.000 reos y Ecuador montó un centro para 800. Antes pasaron por Tecoluca la costarricense Laura Fernández, el chileno José Antonio Kast, el expresidente Rodrigo Chaves, la exfuncionaria estadounidense Kristi Noem y la exministra argentina Patricia Bullrich. El producto se vende solo.

Hay que reconocer una cosa: Bukele hizo lo que nadie en la región se atrevía, meter a los pandilleros en un agujero y bajar los homicidios. El régimen de excepción, con todo lo que tiene de abusivo, funcionó en el único indicador que le importa al que vive allí: no morirse en la calle. Eso no lo discute ni el que lo critica desde un café en Europa.

La duda es qué compra Perú con esta visita. Una foto con Bukele vale votos y el visitante siempre sale ganando en imagen. El que suele pagar el remedio es el reo sin abogado. La seguridad se copia fácil, las garantías no las importa nadie.