Criptomonedas

Binance pierde 6.300 millones y sonríe

Binance perdió unos 6.300 millones de dólares el 29 de octubre, el mayor robo de la historia de las criptomonedas, y cuatro veces más grande que el asalto a Bybit en 2025. El atacante vació wallets de diez cadenas distintas, casi todo en veinte minutos, con bitcoin, USDT y ether por delante. La mayor bolsa del mundo tardó 45 horas en reabrir las retiradas.

Cuando el grifo se volvió a abrir el domingo a las 06:00 UTC, los clientes corrieron. En las primeras nueve horas y media salieron 4.649 millones y entraron 1.010, un saldo negativo de 3.640 millones. En 24 horas las salidas superaron los 6.000 millones, un 3,6% del total que la casa decía custodiar. OKX y Bybit se repartieron parte del dinero huido, porque en esto de la fe financiera la gente cambia de templo sin pensarlo dos veces.

Binance insiste en que el asunto está controlado. Dice que repuso cerca del 95% de los activos robados con fondos propios, que apartó 6.340 millones de sus cuentas, y que las retiradas ya se normalizan. Que una empresa privada cubra sola un agujero de ese tamaño no es señal de solidez, es señal de que tenía ese dinero guardado sin que nadie lo supiera. El respaldo existe hasta que el día siguiente dice lo contrario.

El FBI apuntó a Corea del Norte. Un detalle que a estas alturas ya forma parte del guion: el régimen que no da de comer a su gente lleva años financiándose con asaltos digitales y factura miles de millones. La diferencia es que esta vez el botín fue tan grande que obligó a la industria entera a mirarse al espejo.

El bitcoin se movió, las acciones de turno cayeron y los expertos repitieron dos cosas a la vez: que los exchanges son seguros y que hay que recordar el “not your keys, not your coins”. Llevamos una década con la misma frase y el mismo argumento. Guardar el dinero en casa de otro es cómodo hasta que el otro amanece con 6.300 millones menos y una sonrisa. Si no tienes las llaves, no tienes nada.