Google Maps juega en casa y CarPlay lo paga
Seis funciones de Google Maps van mejor en Android Auto que en CarPlay. No es una opinión de foro: un probador metió el mismo coche, la misma pantalla y la misma aplicación en los dos sistemas y comparó tarea por tarea. El resultado no sorprende a nadie que lleve un móvil en el bolsillo. Google cuida más su casa que la del vecino.
La primera diferencia está en Gemini. En Android Auto se invoca sin tocar la pantalla, basta con hablar. En CarPlay apareció un botón hace poco y funciona, pero hay que pulsarlo con el dedo. Cuando el panel está en el centro del salpicadero, estirar el brazo cada vez que quieres cambiar de ruta es justo la clase de detalle que separa una buena experiencia de un trámite.
Los cambios de ruta también son más rápidos en el sistema de Google. Pedir una gasolinera, luego una farmacia y después una alternativa para volver a casa se resuelve en segundos. En CarPlay hace lo mismo, pero más lento. Y no todo es virtud: Gemini se colgó en una pantalla de carga y falló una conexión durante la prueba.
Buscar paradas por el camino es otra ventaja. Android Auto enseña varias opciones a la vez con su nota y el tiempo extra que añade cada una, así que elegir entre la que está a un minuto y la que suma seis es cuestión de mirar. CarPlay obliga a pasar los resultados de uno en uno con botones de anterior y siguiente. Comparar a ciegas cansa.
El mapa se explora mejor en Android Auto, con el zoom a mano y el gesto de pinza funcionando. En CarPlay hay que entrar en un modo de control aparte y la pinza no responde. Antes de arrancar, el sistema de Google ya muestra un atajo a casa con hora de llegada y distancia, además de categorías, sitios guardados y recientes. La pantalla inicial de CarPlay es más pelada y te obliga a buscar.
La joya es para coches eléctricos. Maps puede estimar el consumo de batería según el vehículo, el tráfico, el desnivel y el tiempo, y meter las paradas de carga dentro de la ruta, no solo señalarlas. Eso cubre más de 350 modelos de más de 15 marcas en Estados Unidos. CarPlay se queda fuera de esa fiesta. Y al final uno se pregunta por qué pagó por un coche para que dos empresas se peleen por su salpicadero.

