Diez años de cárcel y 300 millones sin devolver
Elías Antonio Saca cumple diez años de cárcel por desviar y lavar más de 300 millones de dólares del presupuesto salvadoreño y este 30 de octubre debería quedar libre, con la Fiscalía sin confirmar si ya salió. El expresidente, que gobernó entre 2004 y 2009 con la bandera de ARENA, está detenido desde el 30 de octubre de 2016 y fue condenado en septiembre de 2018 en un juicio abreviado: la defensa negoció la pena a cambio de su confesión y así se evitó un castigo más largo. Cumplió la condena, sí, pero la cuenta que dejó sigue abierta.
Porque el dinero no volvió. En abril de 2026 la Fiscalía informó que un tribunal abrió un proceso contra él por no pagar una deuda de más de cuatro millones de dólares con el Estado, arrastrada desde una condena por enriquecimiento ilícito en la que le ordenaron devolver casi 3,89 millones. Su esposa, la exprimera dama Ana Ligia de Saca, tenía que reintegrar 589.608 dólares. Después vino otra condena por cohecho en 2019, con seis millones de dólares de sanción por un caso de fondos venidos de Taiwán, y tampoco se sabe si esa plata apareció alguna vez.
La Fiscalía actual, ahora bajo Rodolfo Delgado, se apresuró a desvincularse del procedimiento que fijó la condena. Un gesto precioso: el Estado que te condena por robarle se lava las manos del modo en que se calculó la pena. Nadie respondió a las agencias cuando preguntaron si Saca había salido de prisión, y el Centro Judicial tampoco aclaró nada. Diez años de cárcel, dos de ellos descontados por el tiempo que ya estuvo privado de libertad durante el proceso.
Saca fue el primer expresidente salvadoreño condenado por corrupción desde el retorno de la democracia. Después llegó Mauricio Funes, con sus propias condenas, y así se va escribiendo la historia reciente del país: un turno para cada partido, una cárcel para cada uno, y un contribuyente que paga la fiesta dos veces, primero cuando le roban y luego cuando mantiene al ladrón en prisión.
La justicia que solo cobra en años de cárcel y nunca en dólares no es justicia, es contabilidad creativa. Al expresidente le devolvieron la libertad. A los salvadoreños les siguen debiendo los 300 millones.

