La ONU escribe, Gaza sigue contando muertos
La comisión de investigación de la ONU concluyó que Israel siguió cometiendo actos genocidas en Gaza después del alto el fuego de octubre de 2025. El informe, presentado el lunes, sostiene que las fuerzas israelíes pasaron de controlar el 53 % del territorio a al menos el 60 %, y que la llamada Línea Amarilla se está convirtiendo en una frontera de hecho. Israel respondió de inmediato: es una campaña de desinformación.
El documento no es suave. Acusa a soldados y guardias de prisiones israelíes de crímenes de guerra y de lesa humanidad en Cisjordania, incluidos exterminio, tortura y violación. Documenta seis casos de violencia sexual contra detenidos palestinos varones en la prisión militar de Sde Teiman. Y señala que los palestinos muertos en ataques aéreos en Cisjordania pasaron de seis entre 2008 y octubre de 2023 a 254 entre esa fecha y septiembre de 2026.
Todo eso es gravísimo sobre el papel. El problema es el papel. La misma ONU que publica este informe lleva años publicando informes parecidos, y ni uno solo ha detenido una bomba. El Consejo de Seguridad se bloquea, las grandes potencias se tapan entre ellas y el texto acaba archivado mientras los civiles siguen muriendo. Denunciar por escrito es barato, y por eso se hace tanto.
El embajador israelí en Ginebra, Daniel Meron, dijo que detrás de estos informes hay un intento de destruir al Estado judío negándole el derecho a existir y defenderse. Puede que tenga parte de razón sobre las intenciones de algunos comités. Lo que no puede negar es que su país amplía territorio durante un alto el fuego y que las cifras palestinas superan ya los 74.000 muertos desde octubre de 2023. Cuando dos bandos se acusan de mentir, el que aguanta el bombardeo no suele ser el que miente.
El sistema internacional tiene una virtud que sus defensores nunca reconocen: es incapaz de molestar a quien de verdad manda. Escribe, condena, documenta y se va a dormir. Los funcionarios de Ginebra cobran su sueldo, los medios publican titulares un día y el mundo sigue girando. Si los informes de la ONU sirvieran para algo, Gaza habría dejado de ser una fosa común hace tiempo. Lo único que crece es el archivo.

