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Macron promete medidas y teme Halloween

1.435 detenidos y 400.000 manifestantes en un fin de semana de disturbios en Francia. Macron salió a prometer “medidas concretas” para las demandas estudiantiles y el gobierno anunció cambios en Parcoursup, la plataforma de admisión universitaria. Mientras, el ministro del Interior, Laurent Nunez, ya avisa que la noche de Halloween “volverá a ser complicada”.

La protesta empezó por la supuesta falta de fondos de la educación y un sistema de admisión que los estudiantes consideran injusto. En dos semanas se amplió a todo: costo de vida, servicios públicos, jornadas escolares largas, aulas abarrotadas y edificios que se caen. Grupos de ultraderecha y de ultraizquierda aparecieron en Niza y Montpellier a pelear entre ellos, y de paso a saquear comercios y quemar contenedores.

Macron recorrió Marsella para ver los daños y declaró que el Estado “cumplió con sus responsabilidades”. El gobierno se felicita por haber contenido la segunda ola de disturbios, después de la peor en años. Prometió 3.000 profesores de refuerzo, una cifra que suena a consuelo más que a solución.

Un presidente que corre a apagar fuegos cada fin de semana, que primero manda gases lacrimógenos y después convoca a los sindicatos, no está gestionando un país: está sobreviviendo a su propio mandato.