Criptomonedas

Microsoft y Google dicen no a sus acciones tokenizadas

22 empresas han dicho que no. Ese es el saldo de la primera prueba real del nuevo marco de la SEC para negociar acciones tokenizadas, el mismo que hace un mes se vendía como la vía rápida para meter la bolsa estadounidense en raíles cripto. Microsoft, Alphabet, Goldman Sachs, McDonald’s, Wells Fargo y Cisco encabezan la lista de emisoras que rechazan que sus títulos circulen en la plataforma que preparan OKX y el dueño de la Bolsa de Nueva York.

Conviene entender cómo funciona el mecanismo antes de gritar fracaso. La sede debe avisar a la empresa y darle 30 días para oponerse. Si la compañía se calla, la negociación arranca. Y la firma Latham & Watkins ya advirtió a sus clientes de que el silencio es una decisión irrevocable: no hay forma de objetar después de ese plazo ni de retirar el permiso una vez que las operaciones empiezan.

Con esas reglas, decir que no es la respuesta racional. La mayoría de estas compañías no sabían que un tercero había tokenizado sus acciones hasta que llegó la notificación, explica Dave Hendricks, de la firma Vertalo. Y las preguntas caen en cadena: quién custodia las acciones detrás del token, cómo llegan los dividendos y los votos a esos tenedores, qué ve el agente de transferencias. Si no hay respuestas en un mes, se objeta y se sigue.

La lectura optimista la da Olivia Vande Woude, de Ava Labs, para quien la lista de objetores va a seguir creciendo simplemente porque negarse no cuesta nada. La lectura realista es la de Nasdaq, que lleva años apoyando la tokenización pero anuncia que objetará sus propias acciones. Su argumento no es ideológico, es de mercado: una sede que opera fuera del sistema nacional de cotización fragmenta la liquidez, debilita la formación de precios y se salta salvaguardas básicas.

Nadie está en contra de las acciones digitales. Las empresas están en contra de que un desconocido negocie con su nombre fuera del mercado donde alguien responde por él. El experimento de la SEC no fracasó, simplemente dejó al descubierto lo que el entusiasmo cripto llevaba años tapando: que poner un activo en una cadena no responde ninguna de las preguntas para las que existe la bolsa tradicional.