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El segundo puerto Ethernet es puro márketing

Dos puertos Ethernet en tu PC no sirven para casi nada, y quien te los vende como una mejora te está tomando el pelo. La segunda entrada existe por una razón aburrida: dar redundancia y conectar redes distintas. Cosas de un servidor o de una estación de trabajo. El puerto de reserva solo tiene sentido cuando pierdes el enlace principal, y a ti no se te cae la fibra todas las semanas.

El otro argumento de venta es la agregación de enlaces, o bonding. La idea es unir dos cables en una sola conexión para ganar redundancia y algo de velocidad. Lo que no te cuentan es que no vas a pasar de 1 a 2 Gbps por arte de magia. La agregación hay que configurarla en los dos extremos, y el tráfico suele seguir limitado a la velocidad de un enlace. Si enchufas los dos cables sin configurar nada, hasta puedes liarla.

Donde sí tiene gracia es en usos concretos. Un puerto para tu red de casa y otro para una red aislada, para una máquina de laboratorio o un disco de almacenamiento. También puedes convertir un mini PC en router, o darle a cada máquina virtual su propio puerto. Eso lo agradece el que administra redes o monta un servidor de barrio.

Para un PC familiar o de juegos, el segundo puerto es un extra simpático. Útil si tienes una necesidad puntual, y prescindible en el noventa por ciento de los casos.

Y ahí está el truco de siempre. El fabricante rellena la ficha técnica con cosas que no vas a usar nunca, y tú pagas por ellas. Antes de emocionarte con la doble Ethernet, pregúntate cuándo fue la última vez que se te cayó internet.