El mercado de bonos ya huele el problema
El índice MOVE, el termómetro de la volatilidad de los bonos del Tesoro de EE.UU., saltó un 46% en junio y ronda los 116 puntos. Está cerca de su máximo de marzo, el nivel más alto desde abril de 2025, mientras bitcoin y las acciones siguen caminando como si nada pasara. Ese es justo el problema.
El MOVE mide cuánto se espera que oscilen los rendimientos de los bonos del Tesoro a uno, cinco, diez y treinta años, y como esos papeles son el colateral preferido del sistema financiero global, cuando su volatilidad sube el encarecimiento se traslada a casi todo el crédito de la economía. La volatilidad de los bonos corporativos ya pasó de un sexto percentil a un 79º percentil en el grado de inversión, y de un 11º a un 84º en el alto rendimiento.
Bitcoin cotiza alrededor de 86.000 dólares y su volatilidad implícita a 30 días, junto con el VIX de las acciones, están cerca de mínimos del año. Los analistas coinciden en que los sobresaltos en el mercado de bonos pueden golpear a la cripto con retraso, y que importa más la magnitud del movimiento que la dirección de las tasas.
O sea, la calma que se ve en las pantallas puede ser la calma antes del vendaval. Con bitcoin a 32% de su récord de 126.000 dólares, entradas constantes a los ETF y un clima regulatorio más amable, el mercado prefiere creer en el cuento alcista. Pero cuando el papel más seguro del planeta empieza a temblar, nadie escapa de la factura: ni el bonista prudente, ni el bitcoiner que se creía inmune.

