Las tarjetas cripto compran clientes a pérdida
KAST pasó de estar cerca del equilibrio a perder dinero justo cuando más crecía. La plataforma de stablecoins, que emite tarjetas sobre la red de Visa, promete entre 8% y 12% de rendimiento en su cuenta Reserve mientras los activos que respaldan ese producto rinden apenas entre 3,5% y 4%. La diferencia la pone la empresa, y no es una propina.
El caso de Bleap es todavía más explícito: ofrece hasta 15% de retorno sobre tenencias y 20% de cashback en compras. Su propio CEO en Letonia, Eduards Timofejevs, admite que un cliente que solo gasta y cobra el reintegro puede ser deficitario. La apuesta es que ese usuario, tarde o temprano, empiece a operar, a pedir préstamos o a pagar servicios extra.
El razonamiento de Raagulan Pathy, jefe de KAST, es de manual: pierdes dinero al captar al cliente y luego le vendes cada vez más funciones. La compañía levantó 80 millones de dólares en marzo con QED Investors y Left Lane Capital, y dice tener combustible para cuatro o cinco años. Traducción: los inversionistas están pagando tu cashback y esperan cobrarlo después con intereses.
No es un fenómeno aislado. Bybit Europa movió a sus usuarios no VIP a un 1% de cashback sin tope y varias plataformas compiten a ver quién regala más para que el cliente abra la aplicación todos los días. Es la vieja estrategia de comprar usuarios con dinero ajeno, solo que ahora el folleto habla de blockchain.
Cuando los incentivos se sostienen con capital de riesgo y no con ingresos reales, el reloj corre para todos. El día que la ronda se cierre o los inversionistas pidan resultados, el 20% de cashback se convierte en 2% y el usuario descubre que nunca fue socio del negocio, era el producto. Las tarjetas no te están pagando por usar cripto: te están comprando para venderte mañana.

