Libertad

Veinte países donde tu bitcoin no paga nada

Países Bajos aprobó en febrero un impuesto del 36% sobre las ganancias no realizadas en criptomonedas. No sobre lo que vendes, sobre lo que tienes, aunque no lo toques. Brasil metió un 17,5% plano a cualquier beneficio con activos digitales y Corea del Sur tiene lista una tasa del 22% que entra en vigor el 1 de enero de 2027 después de tres aplazamientos. La fiesta de tener cripto sin declararlo se está acabando.

La lista de sitios donde Hacienda todavía no te mete la mano es más larga de lo que la gente cree, pero cada año se acorta. Emiratos Árabes no cobra ni renta ni plusvalías a particulares, y su visa dorada se compra con dos millones de dirhams en propiedad, unos 545.000 dólares. Singapur tampoco grava las ganancias de capital, siempre que no te dediques a operar como negocio. Alemania tiene un truco simple: si aguantas la moneda más de doce meses, la vendes libre de impuestos.

Portugal es el clásico y ya va con trampa. Menos de un año de tenencia paga un 28% plano, más de un año no paga nada, pero el Parlamento aprobó en octubre de 2025 duplicar de cinco a diez los años de residencia para pedir la nacionalidad. El Tribunal Constitucional tumbó partes del texto y todo volvió a la casilla de salida. Traducción: la regla de cinco años sigue vigente y nadie sabe hasta cuándo.

Hay más. Suiza no cobra plusvalías pero sí un impuesto sobre el patrimonio que va del 0,1% al 1% según el cantón. Mónaco no cobra nada a nadie, salvo a los franceses, que por un acuerdo de 1963 siguen pagando a París. Panamá y Paraguay viven del principio territorial, El Salvador regala la nacionalidad por un millón en bitcoin y Georgia tiene a los individuos en cero desde un decreto de 2019.

El detalle que casi nadie lee es el marco CARF de la OCDE. Desde enero de 2026, 48 jurisdicciones empezaron a implementarlo y los primeros intercambios automáticos de datos entre fiscos llegan en 2027. Es decir, el país puede no cobrarte, pero el tuyo se va a enterar igual. La regla de los 183 días que repiten los blogs nómadas es un mito con consecuencias caras. Mudarse no es huir, es elegir con quién quieres firmar el próximo papel.