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El pasaporte italiano que salvó a Flávio Bolsonaro

Flávio Bolsonaro dijo que nunca pensó en salir del país y 48 horas después estaba en Miami. El hijo mayor del expresidente perdió la segunda vuelta el domingo con el 48,21% de los votos frente al 51,79% de Lula, y el martes por la noche ya cruzaba la frontera. El mismo día en que el presidente reelecto soplaba 81 velas, y apenas uno después de que la justicia le ordenara entregar sus pasaportes.

El juez del Supremo Alexandre de Moraes había cancelado sus documentos de viaje a petición de la Policía Federal, que advirtió un riesgo concreto de fuga. Flávio está investigado por presunto blanqueo y evasión de divisas junto a su amigo Willer Tomaz, abogado ligado a las apuestas online. También le miran la financiación de campaña y los dineros de Dark Horse, la película sobre su padre.

Sin entregar nada, cruzó el puente Tancredo Neves entre Foz do Iguaçu y Puerto Iguazú con su esposa y sus dos hijas. Según el registro migratorio argentino que publicó O Globo, usó su pasaporte italiano y salió de Puerto Iguazú a las 11:52 de la noche en un Gulfstream G400 de la empresa Baires Fly.

Tras una escala en Guayaquil, aterrizó el miércoles a las 10:24 en el aeropuerto de Opa-locka, en Miami. Un registro oficial al que accedió The New York Times sugiere que allí presentó su pasaporte diplomático ya cancelado. El dueño de Baires Fly, Luis Grande, contó a la AFP que a él lo contrató un bróker que conoce desde hace diez años y que vive en Estados Unidos, y que recibió 150.000 dólares desde un banco estadounidense.

El detalle que remata la historia es quién movió los hilos. Según el Times, el vuelo lo gestionó Jason Miller, funcionario de comunicaciones de la Casa Blanca. Un día después, Washington confirmaba los visados para toda la familia. Su escaño de senador expira el 31 de enero de 2027, y con él el fuero que protegía las investigaciones en su contra.

Brasil ya convocó a la encargada de negocios de Argentina para pedir explicaciones, mientras dos tribunales investigan su paso por suelo argentino. El hombre que juraba que no se iría toma sol en Florida, con pasaporte europeo, avión fletado y visado americano. La política latinoamericana, otra vez, con la ley corriendo por detrás y las élites siempre un paso delante.