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Cuba pierde aplausos en la ONU y Washington gana amigos

La Asamblea General de la ONU aprobó este miércoles la resolución de Cuba contra el embargo con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. La iniciativa salió adelante por trigésima cuarta vez, sí, pero el respaldo se desplomó: el año pasado tuvo 165 apoyos, 7 en contra y 12 abstenciones. El mundo le ha votado a La Habana bastante menos que antes.

Los sospechosos habituales siguen ahí. Estados Unidos e Israel votaron en contra, como casi siempre. La noticia no es esa. La noticia es que Colombia, Ecuador y Costa Rica le dieron por primera vez la espalda a Cuba y se alinearon con Washington. Colombia había votado a favor en 2025; Ecuador y Costa Rica se habían abstenido. Ahora los tres se oponen. Paraguay, Argentina, Hungría, Marruecos, Ucrania y Emiratos Árabes también dijeron no.

Y donde antes había apoyo ahora hay abstención. Chile, Honduras y Perú, con gobiernos nuevos que se llevan bien con Donald Trump, pasaron de votar sí a quedarse al margen. Venezuela ni apareció: tiene el derecho de voto suspendido por deudas con la ONU, lo cual resume bastante bien la situación del régimen chavista.

Miguel Díaz-Canel intentó vender el resultado como una victoria. Dijo que era “el triunfo de la verdad frente a quienes apuestan por la mentira y el chantaje” y que el mundo se había pronunciado mayoritariamente contra el bloqueo “por encima de las más groseras presiones” de Estados Unidos. Suena épico hasta que uno mira los números y ve que perdió 35 votos en un año.

Treinta y cuatro resoluciones y la isla sigue igual. Los discursos en la ONU son gratis, lo que cuesta dinero es la comida en La Habana. Cuba insiste en culpar al embargo de todas sus desgracias, pero los que antes levantaban la mano ahora miran al techo. Cuando hasta tus vecinos latinoamericanos te votan en contra, el problema ya no es Washington.