Mundo

La envenenadora de setas se queda en la cárcel

Erin Patterson seguirá en la cárcel. Un tribunal de apelaciones de Melbourne rechazó su intento de revocar la condena por envenenar a tres personas con un beef wellington cargado de setas venenosas. Sus abogados alegaron un error judicial, pero el tribunal no les compró el argumento. Le quedan hasta el 27 de noviembre para llevarlo a la corte suprema del país, y no pinta fácil.

Los hechos son de manual. El 29 de julio de 2023 Patterson invitó a comer en Leongatha, en Victoria, a sus suegros Don y Gail Patterson y a su tía política Heather Wilkinson. Sirvió carne con puré y judías verdes. Los tres murieron en los días siguientes. Ian Wilkinson, marido de Heather, sobrevivió tras pasar semanas en el hospital. A su propio marido, Simon Patterson, también lo invitó; dijo que sí al principio y luego cambió de idea. Nunca sabremos si fue suerte o instinto.

La defensa se agarró a dos cosas: que el contrainterrogatorio de la fiscal Nanette Rogers durante cinco días fue injusto y opresivo, y que el juez Christopher Bale dejó entrar en el juicio pruebas de unos amigos de Facebook que ella apenas conocía. Patterson siempre sostuvo que fue un accidente. El jurado no le creyó y en septiembre de 2025 la condenó a cadena perpetua con un mínimo de 33 años.

Ella apareció en la audiencia por videollamada desde la prisión. Un atajo para no volver a pisar un juzgado que ya le dijo lo que pensaba. La apelación era su última carta razonable y la ha quemado sin más.

Un plato de domingo, tres muertos y una mujer que pasará el resto de su vida en una celda. Si eso es lo que se sirve en algunas mesas familiares, mejor comer solo.