El cable de red que no aguanta el sol
El cable de red que alimenta la cámara del jardín no está hecho para vivir a la intemperie, aunque su funda gris y su etiqueta Cat6 presuman de lo contrario. El PVC de un cable normal se degrada con el sol, se agrieta con la lluvia y termina dejando el cobre al aire y la conexión muerta. La industria te vende categorías con nombre industrial; el plástico se rinde al primer verano de verdad.
La tentación es lanzar el mismo cable de dentro de casa por la ventana y olvidarse del asunto. Engadget lo explica con una comparación que no deja dudas: puedes correr descalzo bajo una tormenta con un poste de metal en la mano, pero que puedas no significa que debas. Las temperaturas extremas y el agua aceleran el desgaste, y el cobre de un cable de interior no tiene ninguna protección contra las descargas.
Si de verdad necesitas sacar señal al patio, compra un cable certificado para exteriores o para enterrar. Los de exterior llevan funda de polietileno, mucho más resistente a los rayos UV y a los cambios de temperatura. Los de enterramiento directo añaden cinta, polvo o gel que bloquean el agua incluso cuando la funda exterior ya está dañada, porque el suelo no perdona a nadie.
Tampoco vale cualquier cosa que se llame outdoor. Hay que leer lo que está impreso en la funda: CMX, OSP, UV-resistant, sunlight-resistant o simplemente outdoor. El color o la categoría no dicen nada sobre el uso exterior. Y conviene añadir protección contra subidas de tensión en los dos extremos, porque un cobre enterrado es una antena perfecta para un rayo.
La última trampa es meter un tramo de ese cable de exterior dentro de casa. La normativa contra incendios no lo permite más allá de 50 pies, y su funda puede no cumplir los requisitos de interior. Al final la regla es la de siempre: menos marketing y más leer la etiqueta. Si el fabricante no imprime outdoor en el cable, es que no lo es.

