Una madre muere salvando a sus hijos en Bimini
Una británica de 36 años murió el martes frente a la isla de Bimini salvando a sus dos hijos. La mujer buceaba con máscara junto a su marido y sus hijos cerca del extremo sur de la isla cuando una corriente fuerte arrastró a los niños. Se lanzó a buscarlos, la corriente la arrastró también a ella, y cuando la sacaron del agua ya no respondía. Le hicieron reanimación en el muelle del ferry y la declararon muerta en una clínica local.
La policía de Bahamas dice que no sospecha de un delito y que la autopsia determinará la causa exacta. Los chicos sobrevivieron. Hay cosas que no necesitan análisis: una madre se metió al agua detrás de sus hijos y no volvió.
El ministerio de Exteriores británico sacó el comunicado de rigor, dice que acompaña a la familia y que está en contacto con las autoridades locales. Es lo que corresponde y es lo que no sirve absolutamente para nada en el momento en que una corriente te lleva mar adentro. La burocracia llega puntual a los funerales.
Los turistas británicos llenan cada año playas de medio mundo con la confianza de quien cree que el mar es una foto de fondo. Bimini no es una excepción, y las corrientes de retorno matan a más gente de la que mata cualquier otro peligro de playa, incluidos los tiburones. La diferencia entre un susto y una tragedia suele ser saber nadar hacia el costado en vez de hacia la orilla, y eso no lo enseña ningún folleto de hotel.
No hay moraleja de Estado que valga aquí, y ese es justamente el punto. Todo el aparato oficial, los consulados, los comunicados y los protocolos, aparece después de que el agua haga su trabajo. A la hora de la verdad en la playa solo están la familia y el mar, y el Estado llega, como siempre, a levantar acta.

