Libertad

Reino Unido vuelve a vender residencia a los ricos

Reino Unido estudia resucitar el visado de inversores que cerró en 2022, según adelantó Bloomberg, con dos diseños sobre la mesa y una fecha clave: el presupuesto del 28 de octubre. El canciller John Healey quiere atraer capital extranjero y para eso está dispuesto a vender residencia otra vez. Lo que hace cuatro años se cerró por ser mal negocio ahora vuelve, eso sí, con nombres nuevos y bastante más ceremonia.

La primera propuesta la firma el IPPR y consiste en poner cinco millones de libras en un fondo gestionado por el British Business Bank, el banco estatal de desarrollo. El detalle que casi nadie destaca es que el retorno sería muy inferior al de mercado y el propio informe admite que puede ser cero. Además, el dinero quedaría atrapado un mínimo de diez años, con penalizaciones para quien se arrepienta antes. Pagas por un préstamo a fondo perdido y encima te lo venden como una oportunidad.

La segunda idea llega de Foreign Investors for Britain, que propone dos millones y medio de libras de inversión más doscientos mil anuales en impuestos. Se llama Global Investor Visa y es la versión descarada del difunto Tier 1, el visado que el Home Office cerró en febrero de 2022 tras concluir que su beneficio económico para el país era pequeño. La misma ruta, el mismo perfil de cliente, la misma promesa con otro envoltorio.

El camino político tampoco es casual. A Peter Kyle, el que empujó la idea desde dentro del gobierno, lo sacaron del ministerio de Negocios el 20 de julio. Y Starmer ya había tanteado un visado para quienes invierten en sectores que él considera estratégicos, como la inteligencia artificial o la energía limpia. El mensaje es siempre el mismo: el capital extranjero es bienvenido mientras ponga dinero donde el Estado decide, no donde le convenga al inversor.

Al final lo de menos es si el visado se llama Tier 1, Global Investor o British Business. Lo que importa es que un país que predica que los ricos deberían aportar más monta la alfombra roja en cuanto huele las comisiones. Y si el negocio era tan malo hace cuatro años, alguien tendrá que explicar por qué de repente es bueno justo antes del 28 de octubre.