Perú vigila el pelo de sus escolares
Keiko Fujimori prohibió el maquillaje y el pelo teñido en los colegios públicos de Perú. El Ministerio de Educación publicará unos lineamientos que también fijan el largo de las faldas, prohíben las uñas pintadas y devuelven la nota de conducta, con expulsión incluida para las faltas graves. Los varones deberán llevar el pelo corto. Los privados quedan fuera: ahí cada colegio pone sus reglas.
La presidenta lo anunció el lunes en Chaclacayo con la frase que resume su gobierno: el orden no solo es en las calles, también tiene que regresar a las aulas. Su plan de campaña se llamaba Perú con Orden y su bandera es el combate a las extorsiones y los asesinatos del crimen organizado. Lo llamativo es que, de momento, el orden está siendo más fácil de aplicar en los peinados que en las bandas.
El ministro José Antonio Chang puso los detalles. Nada de maquillaje, uñas pintadas ni cabellos teñidos, faldas por debajo de la rodilla, celulares prohibidos salvo permiso del profesor. La norma reparte las faltas en leves, graves y muy graves, y quien quiera el pelo pintado tendrá que buscarse un colegio particular que lo admita.
Hay una parte defendible en todo esto. La autoridad del profesor se deshizo durante años y la violencia escolar existe de verdad. Pero no se arregla nada tiñendo de verde las paredes del reglamento mientras el Estado sigue sin recursos para lo que de verdad amenaza a un chico: la extorsión que le cobra la esquina, el crimen que le espera fuera del portón.
Regular la raya del pelo es barato. Desmontar la banda que extorsiona al barrio cuesta dinero, policías y años. Adivinen cuál de las dos cosas elige cualquier gobierno que busca una foto y no un resultado.

